“Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

…pon las tuyas a remojar”. Esta cita del refranero español es un alago a la prudencia, a la previsión y, sobre todo, a la reflexión sobre los acontecimientos que nos pueden deparar a tenor de los que transcurren.

Hoy nos levantamos con esta noticia que publica el diario Sur. Cortes de la Frontera está demasiado cerca como para no pensar que esto mismo puede ocurrir en cualquier pueblo, como ya pasó hace unos meses en Coín. El otro día hablando informalmente con el detective, nuestro alcalde, me decía que el Ayuntamiento de Benaoján tenía una gestión modélica y la prueba está que a pesar de que le deben -al Ayuntamiento- más de 800.000 euros, está saliendo adelante sin problemas económicos y llevando a cabe, de forma tal vez lenta pero segura, todos los proyectos importantes del pueblo.

Desde luego, si eso es así como dice Paco, ¡chapó! En Benaoján se necesitan todos los meses muchos miles de euros, muchos, para pagar las nóminas de los funcionarios y trabajadores dependiente de nuestro Ayuntamiento, desde policías hasta barrenderos, pasando por el personal del propio consistorio. Y que sepamos, todos cobran puntualmente. Tal y como está el patio, y sobre todo si miran carretera arriba dirección a Cortes, contentos pueden estar.

Pero, como también dice el sabio refranero español, “El mayor despeñadero, la confianza”…Así que ojo con todo lo que está por venir y ojalá Benaoján sea ese ayuntamiento modélico, sea quien sea su dirigente. A la gente le da igual que sea fulano o mengano el alcalde, le da igual que sea de derechas o de izquierdas, le da igual que sea guapo o feo, la gente quiere que los problemas de su barrio se solucionen, que las cosas se arreglen y que sus impuestos, y vaya que si pagamos impuestos en Benaoján, sirvan para algo más que pagar comidas, fiestas y viajes a Alemania. (Algún día hablaremos de estos viajitos que anualmente costeamos los benaojanos a los políticos, acompañantes y resto de comitiva).

Por cierto, ¿el libro de Rajoy no se llama “En confianza”? Porque si le aplicamos el refrán anterior al libro, apañado va el político pepero.

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